| Junto a la educación, la cultura del trabajo y la fe en el progreso, y a diferencia de lo que ocurría en otras latitudes, un rasgo que distinguía también a esta clase media era su condición de propietarios. Inicialmente, de su propia vivienda, y junto a ella la disposición heredada del origen migrante a invertir sus ahorros en cosas sólidas: tierra, locales, viviendas, a “invertir en ladrillos”.
En una sociedad con movilidad social ascendente, cada generación podía acceder a mejores niveles de vida que la anterior
Eran tiempos de certezas, y el desafío por alcanzar era conseguir un trabajo estable. Dada esta condición la vivienda llegaba, de una u otra manera.
Esas seguridades, que pintaban un horizonte posible, se han diluido, como tantas otras que integraban el capital social de los argentinos. Sueños rotos y niveles reales.
En una época en que las “sensaciones térmicas” tienen más importancia que el rigor de las estadísticas, puede afirmarse sin lugar a dudas que la clase media está en problemas.
Una mirada rápida que abarque las distintas circunstancias de gente amiga, pariente o conocidos, muestra que su capacidad de ahorro se ha ido deteriorando por la necesidad de aplicar recursos para mantener su nivel de vida.
Tener lo mismo cuesta cada vez más caro. Muchos no han podido cambiar su auto o directamente lo vendieron, o lo sacan de la cochera para estacionarlo en la calle; también cambian a planes más económicos de medicina prepaga, dejan de pagar el club de siempre o deben mudarse a zonas económicamente más accesibles.
También conviven con el miedo de la inestabilidad laboral, y las dificultades para calificar en un crédito que les permita algún desahogo financiero o adquisición de bienes. Hasta la década del ’90, se mantuvo cierto correlato entre el perfil educativo y el nivel socioeconómico de la población. Las transformaciones estructurales de este periodo y el impacto posterior de la crisis, hicieron explotar ese modelo.
En la Argentina de la post convertibilidad, la capacidad económica y el perfil socio cultural comenzaron a correr por caminos no siempre coincidentes.
Fuente de Información: Informe del Mercado Inmobiliario L.J. Ramos Brokers Inmobiliarios. |